El poder del subconsciente controla tus hábitos y tus hábitos te controlan a ti

¿Alguna vez te has sentido desconsolado por no poder cambiar un hábito?, ¿haces una resolución cada fin de año, pero al año siguiente te encuentras con el mismo tú? y ¿te haz preguntado el por qué tu derminación no es suficiente para alcanzar tu meta?. Te invito a que indagues conmigo en el campo infinito de el poder del subconsciente. Te mostraré como a través del poder de sugestión puedes reprogramar tu subconsciente para dejar malos hábitos que te enferman y son contra-productivos.

¿Qué es un hábito? – Según la Psicología, un hábito es el comportamiento repetido, requiere de poco o ningún raciocinio. Es un acto innato que desarrolla a través de la repetición. Es desde que tenemos uso de razón que empezamos a construir nuestros hábitos. Todos estos formados por la influencia de nuestro alrededor, familia y toda información que haya obtenido el cerebro desde nuestros primeros días de nacido.

De esta forma un niño empieza su desarrollo mental y habitual a través de plagios y se convierten en hábitos a través de la repetición constante. Por eso es importante para aquellos que son padres estudiar el concepto de el poder del subconscienete, ya que este poder es una herramienta que se utiliza tanto para reacciones positivas como para negativas. Lo repito una vez más; el subconsciente no discrimina, el solo acepta la información y la acepta como verdad.

Yo tenía un mal hábito que nació como un simple gusto esporádico, y era el de fumar. Al principio fumaba de vez en cuando, en situaciones sociales. Luego, me empezó a satisfacer fumar después de comer. Esto, poco a poco hizo que se convirtiera en hábito un diario de 3 o 4 veces por día. Sabía que era un daño físico y mental el que me estaba haciendo. Lo curioso es que desde niño siempre lo odié porque mi madre siempre fumó y yo lo detestaba. Estoy más que convencido que el hábito de mi madre formó el mío mas tarde en mi vida, como tambiéen el de mi hermana que hasta hoy en día fuma.

Sabía que debía tomar una decisión para poder dejar de fumar lo antes posible. Tenía que romper esa mala costumbre temprano, antes de que se convitiera en un cáncer. Empeze a enfocarme en lo que no me gustaba del cigarro para tratar de olvidarme de la satisfacción que sentía al fumar. ¿Qué me disgustaba? – El humo, el sabor, el olor que se impregnaba y el hecho que tenía que usar perfume cada vez que fumaba para tapar el olor en mi ropa, el cual no funcionaba del todo bien.

Empecé a reprogramar mi subconsciente con cada pensamiento de disgusto que visualizaba y relacionaba con el fumar. Al principio estuve un tanto ansioso, pero felizmente supe controlarlo. Aunque no siempre con éxito, pero al final de cuentas mi método funcionó. Hasta el día de hoy no he vuelto a fumar y estoy seguro que no volvería a hacerlo. Este es solo un ejemplo de como tu conscientemente puedes reprogramar tu mente para lo que quieras hacer. Sea para dejar un mál hábito que te hace daño, o motivarte a seguir uno nuevo que te lleve por el camino de un desarrollo personal, profesional o espiritual.

¿Tienes algún hábito adictivo que te gustaría desechar y sustituir por uno nuevo que te ayude a mejorar tu calidad de vida? Existen 3 maneras recomendables que te servirán para que dejes de una vez por todas esos hábitos que te molestan y que sabes muy bien que solo te hacen daño y te encarcelan mentalmente.

  • Sustituye esa acción por una nueva – Así de simple. Debes tomar primero la decisión y esto significa que desde este momento no vuelves a tomar esa conducta destructiva.
  • Repite el comportamiento adictivo hasta volverse desagradable – ¿Cuántos chocolates puedes comer en 1 hora? Haz la prueba y verás que la línea entra el gusto y el disgusto es muy delgada.
  • Aléjate de lo que te motiva a esa conducta – ¿Qué es lo que te estimula a volver a la misma conducta adictiva? Encuentra el vehículo que te lleva a esto y sustitúyelo. Por ejemplo; si tu mal hábito es fumar, y fumas cada vez que tomas café, reemplazalo por té o alguna otra bebida.

Repetición, repetición, repetición. Ten fé y paciencia. Si tu deseo de dejar malos hábitos es sincero, con determinación lo lograrás.

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